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La castaña gallega busca un sitio en la mesa

Sábado, 6 Noviembre, 2010

* La cosecha de este año superará los 15 millones de kilos
* Una empresa de Monterroso es líder europeo en la venta de castaña congelada
* Los principales compradores del producto son China, Italia y Francia
* La IGP pretende que la castaña gallega se incorpore al consumo humano

En países como Japón o Italia la castaña se ha convertido en un producto venerado para el consumo. Lo utilizan en la cocina para elaborar cremas, pasteles e incluso la conocida marca Hägen Dazs comercializa un helado con sabor a castaña. Japón ya es el mayor consumidor a nivel mundial, 80.000 toneladas al año, que destina a todo tipo de fines culinarios. Un producto del que este año se recogerán en Galicia quince millones de kilos, de los que el 80% terminará en el mercado internacional.

El presidente de la Indicación Geográfica Protegida de la Castaña, Jesús Quintá, explica que este año se “espera conseguir una buena cosecha, de buena calidad y a buen precio” en la que están inscritos más de cien productores, a los que esperan “se sumen muchos más”. Juntos aportarán 500 toneladas del fruto obtenido a partir de los cultivos autóctonos gallegos del ‘castiñeiro’ europeo, destinados al consumo humano y comercializados en fresco o congelado.

Una parte importante del producto que cada año llega a Japón lo hace desde la fábrica de Alibós de la que Jesús Quintá es el propietario, situada en plena Comarca de A Ulloa, en Monterroso. El 70% de la castaña gallega destinada a la industria es comercializada por la factoría lucense, que con la exportación del producto congelado se ha colocado en el cuarto puesto de los suministradores europeos. La planta produce 5.000 toneladas de castaña industrial congelada al año, de las cuales la mayoría se destina a países como Suiza, Alemania, Bélgica, Estados Unidos o Japón, con la que elaboran una amplia variedad de productos.

“Este año vamos a recolectar cinco millones de kilos y la mayoría se congelará para exportar. Es muy apreciada en los países más avanzados del mundo gracias a su cultura de productos naturales pero no así en España”, indica. Jesús Quintá, como empresario y presidente de la indicación geográfica, reclama una mayor promoción del fruto en Galicia y en España, ya que en la actualidad “está relegado al consumo en fresco en pequeñas cantidades y a alimentar al ganado”. “Hay que seguir trabajando por conseguir venderla en España donde ahora no hay demanda”, lamenta.
Historia de la castaña

Para comprender la situación que vive el sector es necesario remontarse al siglo XVI cuando la patata y el maíz llegados de América se incorporan a la dieta quedando la castaña relegada como alimento para las clases sociales bajas y los animales domésticos. Hoy en día, los mercados más avanzados han conseguido aumentar su demanda como consecuencia de la revalorización de los productos artesanos y su utilización en la alta cocina. Un futuro esperanzador del que Galicia todavía no se beneficia.

Los tradicionales magostos familiares, escolares o de los barrios de ciudades y aldeas tienen una presencia testimonial y “no significan un consumo importante”, tal y como destaca Quintá. El producto no existe en la mesa gallega y apenas tiene acogida en la española.
Manipuladoras de castaña.

Manipuladoras de castaña.

Entre los problemas que afectan el sector, el presidente de la Indicación Geográfica se refiere “a la gran variedad de castaña existente en Galicia, el abandono de los árboles o la sanidad del fruto”. “En nuestra comunidad casi no existen plantaciones profesionales lo que ha dado lugar a 81 variedades de castaña catalogadas y de baja calidad”. En su factoría, la castaña lusa ya representa la mitad de la producción por su elevada calidad, “superior a la del fruto gallego”, indica.

Otra de las amenazas la constituye la castaña china, una variedad de baja calidad que intenta hacerse un hueco en los mercados ofreciendo un precio muy competitivo pero, tal y como advierte Quintá “sin los requisitos de calidad que aportan los demás productos”.
Compromiso con la recuperación del fruto

Comprometido con un sector “que todavía tiene que desarrollarse mucho”, Jesús Quintá ha conseguido firmar un acuerdo con la Diputación de Lugo para “lograr una castaña homogénea y de calidad”. El convenio pretende recuperar parte del ’souto’ gallego para lo que acometerán la mejora de los ya existentes y la plantación de castaños en cinco hectáreas de zona de montaña.

Con la iniciativa esperan obtener en pocos años “una castaña gallega de calidad que pueda ser tratada y recogida de forma profesional y mecanizada como ya ocurre en otros países”, explica Quintá. Una apuesta por el sector que desde la Indicación Geográfica esperan extender a otros puntos de la comunidad.
La recogida, una tarea laboriosa

La recogida de la castaña en Galicia constituye una tarea laboriosa condicionada por las inclemencias del tiempo en el que se recoge, los meses de otoño e invierno, y la inexistencia de procesos mecanizados. “Llevamos guantes para no pincharnos pero luego al abrirlas te destrozas las manos”, cuenta una de las personas que ya ha iniciado la recolecta. Recoge el fruto directamente del suelo, tras caer del árbol, y lo almacenan en cajas que luego trasladan en brazos hasta las furgonetas o los tractores.

Una vez extraído del caparazón lo venden a la fábrica monterrosina de Alibós donde los operarios, en su mayoría mujeres, se encargan de calibrarlo y pelarlo antes de ser congelado para su distribución a los mercados nacionales e internacionales.

Son campañas estacionarias que “no dan para vivir pero ayudan a ir tirando” relatan. Alibós ofrece trabajo a más de cien personas en la época de recogida, que luego se suman a la recolecta de la seta, “mucho más complicada por el cuidado que exige encontrarlas, dar con las buenas y sacarlas en buen estado”, destacan.

El reto del sector pasa, según el presidente de la Indicación Geográfica Protegida, por la recuperación de la castaña, fincas plantadas de forma homogénea y profesional, así como por abrir el camino de la exportación a nuevos mercados e investigar sobre los países consumidores y transformadores de la castaña. Unos datos que pueden ayudar a que España recupere su consumo. Por encargo de la Indicación Geográfica algún cocinero ya ha presentado una carta con más de 20 platos elaborados con castañas con el objetivo de conquistar el paladar gallego.

Fuente: El Mundo