El maridaje perfecto

EL PAIS SEMANAL

REPORTAJE: COCINA

MANEL GUIRADO

17/01/2010

Internet ha abierto todo un mundo de posibilidades en lo que a hábitos alimentarios se refiere. Ahora podemos comprar queso de un pequeño pueblo de Asturias o reservar mesa en el último restaurante de moda en Londres. Y todo, con un solo ‘click’.

Hace ya unos años se puso de moda comprar naranjas a distancia por vía telefónica. El cliente se aseguraba la compra a domicilio de un producto de calidad, mientras el productor establecía una relación directa con el consumidor final. Se evitaban así todos los intermediarios y el excesivo movimiento del género. El resultado era beneficioso para ambos. Pronto, numerosas empresas dedicadas a la gastronomía y a la alimentación decidieron adoptar esta fórmula: desde productores de queso, embutidos y lácteos, pasando por productores de vino y cava, hasta algunas cadenas de supermercado que, aunque requerían que el cliente hiciera la compra presencialmente, se encargaban de llevársela a casa.

Nos encontramos ante la posibilidad de acceder a productos ‘gourmet’, muy locales o ecológicos

Animado por una amiga, Rafael García, pescador de Girona, decidió vender pescado fresco vía ‘web’. Sin aditivos

Una de las primeras grandes empresas alimentarias en nuestro país en implantar este sistema fue la cadena de supermercados Caprabo, que ya contaba con el transporte a domicilio desde hacía años. Con la llegada de Internet y aprovechando el sistema de transporte que ya tenían crearon www.capraboacasa.com para poder realizar el proceso de compra por la Red. El paso definitivo para facilitar el proceso de compra. En la actualidad, la mayoría de grandes superficies cuentan con este sistema: El Corte Inglés, Carrefour, Eroski… Un tipo de oferta que cada vez representa un porcentaje de ingresos mayor. Este tipo de webs intenta representar un supermercado en sí mismo, con el género ordenado por categorías. Cada sección tiene un listado de productos y marcas con sus especificaciones, su fotografía, precio, comentarios de usuarios y, evidentemente su botón de “aceptar” para introducirlo en el carrito. Dicho carrito no es más que una lista virtual de nuestra compra que podemos ir consultando para controlar el gasto. Mientras “paseamos” por estos “pasillos” o listas de productos nos aparecen ofertas relacionadas con la sección e incluso ofertas relacionadas con nuestras compras pasadas. Al final de toda la selección esta lista acabará siendo también nuestra factura y comprobante de compra. Igual que en el supermercado, después de hacer la selección, hay que pagar. Al acabar, el cliente puede imprimir su factura y esperar a que le traigan la compra a casa. Puede también guardar esta lista en su cuenta para tomarla como base en un futuro. Este sistema de compra crece día a día puesto que representa un ahorro para el cliente. Si bien desde un punto de vista económico no siempre difiere de la compra tradicional sí ahorra traslados y, sobre todo, tiempo.

Los pequeños vienen detrás. Aunque con diferentes grados de simplificación, este sistema se está implantando lentamente en empresas más pequeñas. Tiendas gourmet como Delishop (Barcelona) ya nacieron con los ojos puestos en esta dirección. A través de www.delishop.es podemos conocer sus productos, obtener recetas y acceder a www.ohdelis.com (grupo oh-asis) con la que comparten la venta online de productos de temporada y provenientes de distintas partes del mundo. También encontramos muchas otras empresas relacionadas con la gastronomía y basadas en la venta a distancia como www.alianagastronomia.com (libros) o www.chefwear.com (vestuario) que trabajan a la manera de una tienda de intermediarios pero también se han apuntado a esta forma de venta productores directos. Es decir, elaboradores de productos alimentarios y gastronómicos. Uno de los principales casos es el de Maset del Lleó, una bodega del Penedès dedicada a la elaboración de cava que adaptó su infraestructura y logística al nuevo medio. Con www.maset.com (pionera en el año 1997) transformaron un negocio que desde el inicio se centró en la venta directa evitando distribuidores, vendiendo cava y fruta en los mercados de Barcelona durante los años cincuenta, pasando por la venta a domicilio, entre los sesenta y setenta, hasta la venta por teléfono, que se implantó en los años ochenta. Actualmente también elaboran vinos tranquilos y cervezas artesanales, y comercializan sus productos en el extranjero. Su actual director, Marc Massana (nieto del impulsor del negocio reconoce que las ventas por teléfono aun son mayores, posiblemente por la edad media de los clientes. Pero ven claro que Internet es el futuro, tal y como demuestra el creciente uso de su web por parte de compradores jóvenes, muy interesados por las cervezas artesanales.

También encontramos productores que deciden cambiar la tradicional venta a través de distribuidores por la venta directa por Internet. Éste es el caso de Rafael García, pescador de Palamós (Girona), que el pasado día 3 de diciembre presentó Pesca de Palamós (www.pescadepalamos.com), un portal dedicado a comercializar pescado fresco por todo el país. El inicio de esta aventura imbuida de cierta filosofía slow se encuentra en una amiga del pescador alérgica a las gambas. Su reacción no estaba sin embargo causada por los crustáceos en sí, si no por un producto utilizado para que éstos no se vuelvan oscuros. Animado por su amiga, Rafael decidió vender pescado fresco de Palamós sin aditivos y servido rápidamente. Así nació su web. Rafael asegura que todo el pescado que envía llega al consumidor en un máximo de 48 horas y tan sólo conservado en hielo, agua y una rodajita de limón en el caso de las célebres gambas. Con tan poco recorrido es difícil hacer pronósticos y aún menos estadísticas, pero, escuchándole hablar de los últimos encargos, parece que va a triunfar en poblaciones alejadas del mar.

Aunque parezca que Internet representa el fin para los intermediarios y distribuidores, nada más lejos de la realidad. Hay numerosas empresas que, en vez de vender un producto, ofrecen y recomiendan servicios generalmente ajenos, en la línea de las guías especializadas. Basan su trabajo y negocio en conseguir contactos e información para gestionar una base de datos. Como www.restalo.com, una empresa barcelonesa que permite hacer reservas y encontrar ofertas de restaurantes por toda España y que obtiene ganancias de las comisiones por reserva efectuada a través de su portal. A través de ella se realizan unas 20.000 reservas mensuales y acaban de ampliar su oferta a Milán, París y Londres.

La última pequeña revolución en la venta de productos gastronómicos la ha protagonizado la empresa Directo del Campo (www.directodelcampo.com). Con poco más de dos años de existencia, su site ha conseguido aunar de forma ordenada a más de 1.100 productores y 4.300 productos, ya sean productores con su propio sistema de compra por Internet y su logística de transportes bien implantada o un pequeño productor artesanal que tan sólo dispone de una dirección de e-mail y un servicio de transportes subcontratado. Como le gusta decir a su director e impulsor, Salvador Umbert, Directo del Campo no es un supermercado (que controla el proceso y el dinero de las transacciones) sino un mercado tradicional, un espacio que acoge diferentes productores que se anuncian de forma gratuita y ordenada por tipos de productos. Muchos de ellos fuera de los canales de distribución habituales y en producciones pequeñas. El proceso de compra-venta se realiza entre el productor y el consumidor. Así, el primero puede conseguir un precio justo por su producto mientras el segundo se asegura un producto fresco, exclusivo y muchas veces económico y práctico. Éste es el beneficio de Directo del Campo, confirmar una gran afluencia de internautas y poder obtener ingresos a través de la publicidad de terceras empresas.

En cuanto a usuarios, el sistema de Internet tiene un perfil bien dividido. Los más decididos son los jóvenes y los menos los mayores. Por esa razón casi todas las empresas hasta ahora comentadas disponen aún de su teléfono 902 para aquellos que no ven claro la transacción electrónica. Juan Otero, de Restalo nos dice que aún llaman clientes (pocos) pidiendo por favor que les hagan ellos la reserva porque no se fían del sistema. Queda claro en todo caso que la vía electrónica se va a imponer: es gratuita, permite sistemas para validar y confirmar compras y reservas, es segura y es discreta (por lo que se pueden hacer gestiones en horarios de trabajo).

En la actualidad, una web es algo más que un catálogo y un sistema de compras o reservas. En cierta forma, actúa como local social. Permite informar al consumidor y crear un estilo y estética determinados. Dar cierta entidad a la empresa. Explicar perfectamente su filosofía.

El precio de lo exclusivo. Desde el punto de vista económico, la venta online destaca por sus posibilidades de relación calidad-precio. Un caso claro es el de Pesca de Palamós. Pongamos que pedimos una dorada de dos kilos. Nos costaría más o menos unos 35 euros, dependiendo del precio de subasta. En un mercado tradicional valdría más o menos lo mismo o hasta menos, pero aquí nos aseguramos su lugar de origen y un trato del producto excelente. Ése es el caso generalizado para los productos que hemos estado viendo: vinos y cavas, fruta, quesos… No siempre encontramos gangas, pero sube la calidad del producto, su autenticidad y exclusividad y nos aseguramos su trazabilidad en el transporte, así como la relación directa ente productor y cliente…, los elementos que más valoran empresas y clientes y que Internet permite. Nos encontramos ante la posibilidad de acceder a productos gourmet, muy locales o ecológicos (algunos de ellos no deberíamos considerarlos como lujos sino productos de calidad) de una forma más fácil y económica que por la vía tradicional. Puntualmente encontramos ofertas. Y es que la cuesta de enero es precisamente la época en que todo se pone de saldo: dejamos de comprar y consumir bajo el remordimiento del pecado navideño y todo se para. Aun así, merece la pena mirar qué se mueve por Internet y constatar, no sólo las ofertas que se generan en estos momentos, sino de qué forma y por el mismo precio podemos variar y mejorar nuestra alimentación.

Solventando limitaciones

En un sector donde lo material es esencial, comprar sin ver el alimento también presenta ciertas desventajas: ¿cómo sabemos si es realmente bueno? Josep Massana, impulsor de www.maset.com comenta con ironía que Internet aún no permite descargar el vino por cable, por ello, la propia tecnología desarrolla nuevas formas para solventar estas limitaciones sin escatimar en explicaciones, recetas, fotografías, vídeos o comentarios de los clientes sobre los servicios. También creando blogs para informar al consumidor de las novedades y ofertas. Es lo que llamamos interactividad, donde el usuario se convierte en protagonista. Paralelamente, las empresas invierten ciertos recursos y tiempo para asistir a ferias y eventos gastronómicos, publicitarse en revistas tradicionales, hacer eventos de presentación, enviar muestras de regalo a los clientes potenciales… En definitiva, tratando de hacerse presentes y visibles al consumidor.

Estos problemas no son tan claros en los casos de empresas como Restalo o Directo del Campo, pues no venden productos sino servicios. En este caso, desde www.réstalo.com aseguran que la mejor vía para darse a conocer son los buscadores de Internet como Google, donde la gente quiere encontrar cosas concretas. Por lo tanto destinan los mayores esfuerzos en aparecer bien situados en estos buscadores según lo que ofrecen. Por otro lado, tienen que asegurarse que aquello que prescriben (restaurantes, productos de terceros…) ofrece un buen producto y servicio, pues son su mejor carta de presentación.

del campo a casa. A la derecha, los responsables de Directo del Campo: Cristina Llorente, Salvador Umbert y Aïda Gil. reservas en el acto.

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